La película
plantea desde su inicio la polémica entre lo científico y lo moral. Cuando el
médico sugiere a los padres de esta niña enferma la posibilidad de concebir un
hijo genéticamente prediseñado, se está tocando la fibra sensible entre estos
dos puntos de vista.
En primer lugar,
analizando los beneficios científicos del “pre-diseño” se podría pensar en la posibilidad
de generar vida de manera tal que los seres humanos del futuro sean saludables,
productivos, intelectualmente más desarrollados, y la lista de características
sería interminable de acuerdo con las necesidades de la época.
Por otro lado,
como lo plantea estrictamente la película, se puede pensar en la posibilidad de
generar vida para continuar con la vida; es decir, pensar en crear seres
humanos que puedan salvar a otros.
Es en este punto
donde se contrapone la moral, de acuerdo con las enseñanzas individuales,
éticas y religiosas, donde existe un Todopoderoso que rige el destino del
hombre, su comienzo y su fin, es aquí donde se entraría a discutir entre
razones diversas, de pronto valiosas para unos e inapreciables para otros, pero
siempre discutibles a la luz del conocimiento humano.
Se analiza
también el sentido de la dignidad humana desde el punto de vista del paciente y
desde el punto de vista de sus familiares, concebida ésta como la condición
especial que reviste al ser, su valor intrínseco, propio.
Es así como se da
una lucha por la vida desde la perspectiva individual: la de la madre, que hace
hasta lo imposible por conservar la vida de su hija dejando de lado hasta su
propia vida; la del padre abnegado, pasivo, que valora lo que hace su esposa
aunque no coincida con ello; la de la hija donante, que ama a su hermana y
lucha hasta el final para que ella llegue hasta donde ella quiera ir incluso
hasta una muerte digna; la del hijo que aunque desde la barrera, siempre
pendiente del devenir de su familia los acompaña y apoya, y, finalmente, la de
la hija enferma, que por su afán de vivir consiente -las decisiones que toma su
madre en su afán de mantenerla sana, hasta que decide unirse con sus hermanos
para poder alejarse de las torturas médicas y descansar en paz.
De todo lo
anterior se desprende la necesidad de examinar también el valor del
consentimiento informado, entendido en el ámbito médico como: “el procedimiento
médico formal cuyo objetivo es aplicar el principio de autonomía del paciente y
debe reunir tres requisitos:
Voluntariedad: Decisión libre para someterse a un tratamiento o procedimiento.Información: Se deben dar a conocer los objetivos, beneficios y riesgos del procedimiento a realizar
Comprensión: capacidad de comprensión que tiene el paciente a quien se le da la información”.

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